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Abolición jineteadas

Verushka Pino | Montevideo

@|Es hora… ya es hora de comenzar a cuestionarnos como sociedad qué somos, quiénes somos y hacia dónde queremos ir.

Se habla de violencia dentro de nuestra propia especie y se buscan las formas de erradicarla; dicha violencia genera situaciones que todos queremos evitar y que son además una cuestión de justicia, dado que la justicia no puede tener cabida dentro de un mundo en el cual se acepta o “tolera” la violencia.

Pero cometemos errores, siempre a lo largo de la historia hemos cometido errores similares y eso es lo que me genera tanta impotencia y motiva la redacción de esta nota.

El ser humano clasifica una y otra vez quiénes son merecedores de no ser violentados, quiénes son merecedores de justicia, quiénes son merecedores de consideración moral según el sexo, la raza, la clase social, la orientación sexual, el lugar de nacimiento, la ideología política o religiosa a la cual pertenecen, y así sucesivamente con cada uno de quienes componen nuestra especie.

Lo terrible de esta situación es que ni siquiera se cuestiona que quienes no pertenecen a la especie humana sean merecedores de consideración moral y de respeto y, por tanto, sujetos de derecho.

Durante esta semana (Santa o de turismo), se celebra un espectáculo llamado jineteadas, donde los caballos son sometidos a golpes soportando maltrato físico y psicológico, privados de su libertad y de su derecho a vivir sin ser considerados meros objetos al servicio del ser humano.

No podemos disfrazar de “tradición” a espectáculos que conllevan el sufrimiento de seres de otras especies que no tienen capacidad para defenderse frente a nosotros. No veremos manifestaciones por las calles, no se oirán sus voces clamando justicia, no se presentarán ante las autoridades presionando para que de una vez por todas se les reconozca su derecho a ser libres. Pero estoy absolutamente segura de que la gran mayoría de nosotros entiende cabalmente que someter siempre es un acto de cobardía, pero someter a quien no tiene ninguna posibilidad de defenderse lo es aún más.

Sé que no son solamente los caballos quienes padecen, hay otros muchos seres sintientes de otras especies que son sistemáticamente masacrados y no voy a detenerme a profundizar en este aspecto porque se perdería el eje de lo que intento lograr como objetivo en este momento y frente a estas circunstancias.

Le pido al pueblo uruguayo y a las autoridades de mi país la eliminación y no financiamiento de ningún espectáculo donde los animales sean sometidos y violentados en sus derechos más básicos.

Las jineteadas deben ser abolidas y cualquier otra forma de espectáculo que se le asemeje; también pido se considere urgentemente el fin de la tracción a sangre que debe ser reemplazada por otras formas de transporte que no conlleven esclavitud ni peligro para nadie.

Sé que somos tan solo un puñado de personas quienes manifestamos en frente a la Rural cada año con motivo de terminar con estas prácticas, pero estoy convencida de que la mayor parte de este pueblo está en contra de las jineteadas y también de la tracción a sangre. Por qué utilizar a un animal indefenso para aporrearlo y “dominarlo” y considerar esto como motivo de “festejo”, cuando existen decenas de otras formas de demostrar similares habilidades sin dañar a otros, y cuando además si se sometiera a cualquiera de los de nuestra especie a similares actos de humillación y sometimiento lo condenaríamos duramente desde todos los ámbitos sociales y políticos.

Seamos coherentes con lo que predicamos y luchemos por la eliminación de todas las formas de violencia independientemente de la especie a la cual se pertenezca.

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