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Datos estadísticos

Roberto Calvo | Colonia

@|De una reciente entrevista al psicólogo Robert Parrado quedó repicando una frase. Se dijo que el 100% de los hombres violadores estudiados habían sido violados en su infancia.

No pongo el duda el rigor científico del entrevistado ni conozco su estudio como para poder objetarlo, pero se puede inferir que ese dato es extrapolable a la vida real y eso no es así.

Si bien el antecedente de haber sufrido abuso en la infancia es un factor clásico a estudiar por su incidencia, este no es siquiera cercano al cien por ciento.

Trabajo desde hace muchos años en el ámbito forense y ni nuestra experiencia ni la literatura internacional avalan tal información.

Como primera precisión es necesario aclarar que no existe un tipo de violador como caracterización patológica. Existen muchos subtipos: pedófilos, ancianos deteriorados, abusadores oportunistas sin ningún tipo de patología mental previa, psicopáticos, personas con deficiencia mental; en algunos casos -los menos- habría hasta cierta evidencia de trastorno congénito como el caso de los bajos de estatura y zurdera. Y en muchos casos, aunque se resista a creerlo, son buenos padres de familia, trabajadores sin ningún antecedente judicial, de cualquier clase social y en los cuales ningún test psicológico puede extraer un perfil particular.

El haber sido víctima de abusos físicos -no sexuales- también debe ser incluido en la lista de factores predisponentes. Y factor tan común como el mencionado es haber tenido padres ausentes o negligentes, al igual que el portador de conceptos machistas, el paranoico con terror a que se manifieste su homosexualidad y tantos otros tipos caracterológicos diversos.

El abuso de alcohol y drogas como elemento desencadenante borra muchas veces los factores predisponentes y alteran todas las estadísticas a estudiar.

Quisiera aprovechar esta nota también para derrumbar otros dos falsos mitos que son una triste realidad que esconde nuestra sociedad hipócrita. Y son hechos ciertos:

1. Si se incluyeran las violaciones sufridas en nuestras cárceles, el número de hombres violados en Uruguay igualaría al de las mujeres.

2. No todos los violadores son violados en nuestras cárceles y no todos los que la sufren están presos por violación.

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