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Despenalización del aborto. No se debe ratificar

Arturo Cardoso Linn | Maldonado

@| \”Los que estamos en contra de la ley por defender el derecho a la vida como el valor supremo, hemos recibido todo tipo y clase de acusaciones por parte de quienes la defienden.

En primer término se nos ha acusado de hipócritas, por no reconocer la realidad que dicen que existe en nuestro territorio -que nadie sabe de dónde provienen las cifras que se manejan-, advirtiendo que se practican decenas de miles de abortos anuales. Pero lo fundamental es la hipocresía, ésta sí, con la que se ha presentado el proyecto de `despenalización del aborto…` comenzando por la denominación misma que se le ha dado a la ley para confundir a la ciudadanía.

El disfraz no alcanza para tapar la realidad y es sabido que más del 90% de los abortos son la consecuencia de un acto sexual consentido en el que no se han tomado las precauciones para evitar la concepción en un mundo que los métodos anticonceptivos están al alcance de todos. La enorme minoría son los casos de violación, incesto, abuso, riesgo de salud de la madre y/o del niño en gestación, y otras que nadie discute como razones válidas para realizar abortos por sola voluntad de la mujer.

Pero volviendo al análisis de la relación sexual consentida, tenemos conciencia, vaya que sí, que no ha sido la concepción, en general, el resultado de un sólo acto sexual -no es tan sencillo lograr la preñez- sino mayoritariamente de un práctica de los mismos. Práctica que con mayor irresponsabilidad aún se reflejará, por lógica y facilismo, en un aumento de los abortos a través de la ejecución de la ley. Muchas madres seguramente abortarán varias veces a lo largo de sus vidas.

Se ha comparado la concepción con la semilla de un árbol; el firmante pertenece a una familia que ha venerado los árboles desde que su bisabuelo Antonio Lussich comenzara a plantar en el siglo traspasado, pero igualmente nos resulta muy inapropiada la comparación. En la actualidad la ciencia nos determina la presencia de vida desde la concepción, la evolución del bebe en gestación, la formación de sus partes, el ADN que lo define como un ser único e irrepetible. Además, la inequívoca conclusión matemática de que un bebe abortado a los tres meses habrá vivido el tercio de su vida previo al parto normal. Si hubiera sido seismesino, lo cual es cada vez más común, habrá vivido la mitad de su vida al día del nacimiento.

Para colmo, a quienes nos oponemos a la ley se nos ha descalificado por machistas y retrógrados. Nada menos cierto; la realidad nos indica que los padres tienen obligaciones legales como tales y sin embargo no participan de la decisión de abortar. Al punto tal que no los hemos visto en demostraciones de índole alguna, ni se las reclamamos, aclárese. Por el contrario, la sociedad entera ha sido testigo del desfile de mujeres desnudas por parte de las feministas radicales, frente al Palacio de las Leyes, con el propósito de demostrar que `son dueñas de sus propios cuerpos`; que lo son absolutamente, pero no del ser humano que gestaron. Lo hubiesen pensado antes.

La ironía más grande radica en que aquellos que nos han tratado de hipócritas y que habiendo defendido las virtudes de la ley a los cuatro vientos, no se hayan ni siquiera preguntado si la ley habría sido sancionada en el caso de que sus madres hubieran optado por el aborto.

Por último, el tributo a las madres uruguayas que dan nacimiento a más de 45.000 bebes por año, y que en muchas ocasiones están lejos de encontrarse en las condiciones ideales. En consecuencia la grandeza de reconocerles la valentía en esta lucha desigual para evitar la extinción de los orientales. La admiración a nuestras madres que nos han permitido nacer y formar familias y el compromiso de luchar a brazo partido por el derecho a la vida y de combatir una ley que habilita la destrucción de los más indefensos, eliminando la expresión más débil del ser humano. ¿A quién de nosotros no nos hubiera gustado nacer? A nuestro juicio la ratificación de la ley, lo que no creemos que suceda, significaría agregarle al mundo de las guerras un paso más hacia la crueldad universal\”.

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