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El viaje a Zambia

Eduardo Udoy | Canelones

@|Desfachatez consentida. Los uruguayos nos estamos acostumbrando a esto. Somos víctimas pasivas de una corrupción mental contagiosa. Los políticos de todos los partidos nos hablan de economía, nos ilustran sobre el PIB, nos explican sobre inflación, rentabilidad, baja en las commodities.

Ahora todos entendemos de economía, de costo país. También nos hablan de política, y ahora todos somos políticos, así como antes éramos directores técnicos. Pero ya nadie nos habla de moral. Tal vez ya no exista la moral por estos lares y haya que reinsertarla en nuestras mentes.

¿Cómo pueden 12 sinvergüenzas, amparados en leyes o reglamentos, decirnos que se gastaron 10 mil dólares cada uno en 5 días de turismo exótico, cuando las personas más ricas del mundo no llegan a gastar esa plata en un safari?

¿Cómo pueden tener la desfachatez, ellos y sus colegas que los amparan (o que esperan por su propio viaje) de mostrarnos las facturas de hoteles en donde gastaron 2.600 dólares para dormir tres noches all inclusive, mientras hay 12 mil uruguayos desplazados que ya no tienen techo propio y duermen en colchón prestado? ¿Dónde queda nuestra dignidad como nación cuando los humildes donamos lo que podemos para que otros humildes no se ahoguen, mientras estos sinvergüenzas van en patota a hoteles 5 estrellas? ¿Se amparan en un reglamento de gastos de la Cámara de Diputados? ¿Dónde están entonces los periodistas de este país que olvidaron a Martin Luther King cuando decía que si un reglamento es inmoral no estamos obligados a acatarlo?

Yo no acepto -y espero que el pueblo uruguayo tampoco- lo que me digan estos vulgares sinvergüenzas sobre la forma en que se gastaron esta plata, por más legal que haya sido. Y no lo acepto porque sencillamente es inmoral. Y los periodistas que se conforman con informes bien maquillados, también lo son… Así como los políticos impunes y obscenos que no sólo comentan estas inmoralidades, sino que las reiteran, las amparan, se jactan y las defienden a capa y espada como si lo inmoral fuera parte de algún sistema.

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