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Enfermeros asesinos

Álvaro Coll | Montevideo

@| \”Mi hermano José Alberto Coll Bianchi fue internado en el CTI de la Sociedad Española por haber sufrido un CV. Los primeros partes no fueron para nada alentadores, y como toda persona internada en un CTI, corre los riesgos de morir por causas naturales, sin embargo de a poco él se fue recuperando y empezaba a responder a estímulos. El último parte dado antes de su asesinato fue que levemente presentaba mejorías. El domingo luego de que su hijo de 14 años saliera de la visita, a los pocos minutos fallece. Esto fue en diciembre del 2011.

A los meses (en marzo del 2012) saltó todo el tema de los enfermeros asesinos y entre las víctimas, el enfermero Eduardo Ariel Acevedo, lo reconoce como uno de los que había asesinado. La investigación de Interpol y de acuerdo a los dichos del ministro Bonomi en su momento dicen que \’ambos competían entre sí\’ y las muertes según los cálculos que figuran en el expediente pasarían los 100 pacientes. Con el otro enfermero que \’competía\’ era con Marcelo Pereira (enfermero de dicha sociedad y del Hospital Maciel). Este enfermero se caracterizó más por sus asesinatos en el Hospital Maciel.

En él se suma además otra enfermera, Andrea Acosta, que en el momento que Acevedo le aplica la inyección de aire a mi hermano, estaba presente y envía un mensaje de texto al otro enfermero diciendo lo siguiente \’Acevedo acaba de limpiar al de la cama número 5\’ (mi hermano). Se calcula que entre ambos llegan a una cifra cercana a las 200 muertes ya que hace años venían haciendo este tipo de atrocidades. Extraños \’descuentos\’ hacen que la cifra quede en 15.

Hay 6 confesiones realizadas por Acevedo. En las primeras 5 se declara culpable. Delante de Interpol, luego con su abogada presente y ante un juez, esto se vuelve a reiterar, como así también en las declaraciones ante pericias psiquiátricas y psicológicas. Obviamente en la última y ya pasado un año vuelve a confesar declarándose inocente.

Él reconoce por fotos a mi hermano y detalla de qué manera asesinaba. Dijo sentirse Dios y que lo hacía para que el paciente no sufriera y los familiares tampoco (nadie le pidió nada y si se sentía Dios, somos de religiones diferentes porque este señor además hacía sacrificios (dicho por él) ya que pertenecía a la rama Kimbandista (magia negra) pero que solo \’mataba gallinas y cabritas\’…

Sin duda y reconozco que el estado de mi hermano no era el mejor, pero sí nos quedaba la esperanza de una posible recuperación con secuelas obviamente, pero eso ya era un problema de la familia. Claro que nunca sabremos cuales.

De repente y no sé de dónde, salieron las voces de los dioses \’forenses\’ que yo me pregunto qué puede decir un forense en una persona fallecida mediante el método con el cual mataron a mi hermano. Sin embargo, los forenses empiezan como en una suerte de adivinanza mediante los partes médicos, a ver \’quién podría haber sobrevivido y quién no\’ (que increíble a lo que ha llegado el ser humano). Me imagino a un médico recorriendo un sanatorio, viendo cada paciente y haciéndole una cruz de quién va a vivir y quién morirá… aberrante. Mi hermano estaba vivo, vino esta bestia, le dio una inyección de aire y lo mató. Lo vio una enfermera hacerlo y mandó un mensaje de que lo habían \’limpiado\’… ¿es necesario uno, dos o 50 forenses para esto? Es un asesinato con alevosía y a sangre fría, más allá de la situación del paciente. ¿Por qué se basan tanto en lo que dicen los forenses y no tienen en cuenta toda la investigación de Interpol, de las declaraciones del ministro del Interior, de las propias declaraciones y confesiones del asesino? ¿Qué pasó con todo eso?

O sea que como mi hermano no estaba \’tan bien\’ y bueno, el haberlo matado no es tan grave. ¿Será tan así? Es horrible imaginar que realmente piensen así y sigan adelante con esa idea. De que los forenses son gravitantes en estos asesinatos. Son asesinatos. Estamos tal vez delante de los mayores asesinos seriales de la historia del Uruguay y encima están presos en una cárcel-chacra o granja, separados de los demás reclusos juntando tomates, lechugas, pasando un trapito por un pasillo… un pequeño hotelito.

A todo esto el fiscal Gilberto Rodríguez se despacha caratulando todas estas barbaridades como intento de homicidio. Yo me pregunto: ¿intento de homicidio?, pero mi hermano está muerto… ¿De qué murió mi hermano? ¿de un intento? Es payasesco y bochornoso realmente la decisión del fiscal con quien habré hablado más de 30 veces y cada vez que llegamos a un punto \’neurálgico\’ digamos, tengo la mala suerte de que el celular del mismo siempre tiene problemas y todo termina con un: \’Hola, hola Coll, ¿usted me escucha? Hay interferencias..\’.  Durante dos años mis charlas con el fiscal han terminado así. En la última que fue después que este señor caratulara intento de homicidio, lo llamé y le dije: \’Señor fiscal, esta vez le quiero hacer solo una pregunta, ¿de que murió mi hermano al final\’ ? Y bueno, volvió a suceder lo mismo con el celular del señor fiscal, que desde ya aconsejo que lo cambie o si no que cambie de excusa.

Hablé también con el Señor Subsecretario de Salud, el cual me escuchó durante un buen rato sin pronunciar palabra y cuando terminé, me dio su tarjeta para que lo llamara al otro día. Yo le dije: \’Para qué me da eso si usted no me va atender\’,  \’por supuesto que lo voy atender\’, así seguimos por un breve lapso, hasta que le agarré la tarjeta y le dije a mi hija -delante de él- que estaba conmigo y es estudiante de medicina: \’Acordate hija, yo lo voy a llamar, pero este señor no me va atender\’. Y así fue, lo llamé al otro día y no me atendió, le mandé 3 mails y de ninguno tuve respuesta. Hablé con varios señores diputados integrantes de la comisión de Salud de la Cámara de Representantes, todos se comprometieron a plantearle el tema a la comisión de ASSE y a la ministra cuando se reunieran, de hablar sobre esto. Cuando pedí las versiones taquigráficas, ninguno ni siquiera estornudó.

Con intento de homicidio no solo se comete una injusticia insostenible, sino que permite a estas bestias salir antes por buena conducta o por lo que sea cumpliendo la mitad de la condena, y permite también que familiares de las víctimas reclamen (yo no estoy reclamando nada, pero sí lo haría mi sobrino al cual le correspondería con todo derecho).

Resumiendo: mataron alrededor de 200 personas y pueden quedar libres en 6 o 7 años. Ya van casi dos. En 5 años estos tipos están afuera. ¿Es justo? ¿eso es justicia? Y hay muchas cosas más para contar, muchas más\”

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