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Gobierno y aborto

Dr. Gustavo Ribero | Montevideo

@| \”Mala es la imagen que da este gobierno de ultraizquierda como consecuencia de su producción legislativa en materia de la mal llamada salud sexual y reproductiva. Puede sonar duro e incluso irrespetuoso, pero tan irrespetuoso suena como también lo son las nuevas e infelices declaraciones de la Dra. Leticia Rieppi dirigidas hacia la comunidad de ginecólogos del país. La doctora cada vez que aparece en los medios es para asombrar con su soberbia y arrogancia.

En esta oportunidad sigue sosteniendo de manera irritante e increíble que como el Estado uruguayo es laico entonces los ciudadanos no pueden actuar conforme con sus principios religiosos. Este punto es inadmisible, la Dra. Rieppi mezcla cosas que no tienen el menor vínculo, creemos que la Ecumenia debería responderle duramente a la irresponsable profesional para poner las cosas en su sitio. La Dra. Rieppi incurre además en falsas oposiciones cuando dice que en razón de la ola de objeciones de conciencia en el interior del país las instituciones se van a quedar sin ginecólogos para cumplir con la reglamentación de la ley. Lo que la Dra. Rieppi no quiere entender o se hace la que no entiende es que en primer lugar esa ola de objeciones significa que la reglamentación de la ley no podrá aplicarse, esa ola es expresión del desacuerdo con el aborto, desacuerdo con la ley, desacuerdo con la reglamentación.

La profesional y el MSP deben entender que motivos personales, religiosos y formales pueden y podrán más que una simple y venal reglamento que es peor y más radical que la ley, dicho esto en clave democrática no en clave de dictadura tupamara. Lo que la Dra. Rieppi no entiende o peor aún, descalifica y ningunea es que la enorme mayoría de los ginecólogos que objetan conciencia lo hacen siguiendo las calificadas opiniones de los catedráticos que se oponen como son el Dr. Justo Alonso y el Dr. Washington Lauría. En efecto los catedráticos señalan que el MSP no tuvo, ni tiene en cuenta la opinión calificada de los más altos profesionales en la materia, a la hora de reglamentar la ley, a los cuales desconoció de manera fundamentalista. Lo que la Dra. Rieppi no entiende o ningunea es que la sabiduría y el conocimiento en estos temas es superior a la ideologización de pretendidos y soberbios derechos de género. No se trata de corporativismos, no se trata de una corriente o de una moda la decisión tomada por los ginecólogos en todo el país, se trata de principios. El disparatario de la Dra. Rieppi realmente es irritante y deja un retrogusto amargo de soberbia, desdén y arrogancia propia de la izquierda vernácula\”.

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