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¿Por qué no?

Ing. Ponciano J. Torrado | Montevideo

@|A mediados de julio, estuve unos días en Berlín, ciudad que por motivos familiares tengo el placer de visitar frecuentemente. En esta oportunidad fue en verano, un verano extraordinariamente soleado y cálido que ponía aún más de relieve la belleza de esta ciudad capital, siempre sorprendente.

Como seguramente le ocurre a todo uruguayo que viaja y aprecia otras realidades, inmediatamente se pone uno a pensar qué bueno sería que Montevideo tuviera también los servicios de que esta ciudad disfruta. Quiero referirme aquí en particular a uno, al sistema de transporte urbano de pasajeros, tan importante, pues condiciona fuertemente la vida del ciudadano, sea cual sea la ciudad considerada.

Berlín goza de una densa red integrada de transporte urbano, compuesta de subterráneo U-Bahn, ómnibus, tranvías, ferries (puesto que hay una serie de canales navegables) y trenes de cercanías o trenes rápidos S-Bahn. Todo el sistema es administrado por la sociedad pública BVG, fundada en 1928 como Sociedad de Transporte de Berlin.

Si bien la red de trenes rápidos no es administrada directamente por la BVG, sino por los Ferrocarriles Alemanes DB, forma parte igualmente de la unión tarifaria. La unión tarifaria permite que el ciudadano se desplace prácticamente de un punto a otro de la ciudad abonando un solo boleto, combinando todos los medios de transporte que requiera, pues la red integrada tiene una extensión total de 147 km.

¿Cómo sería la situación de Montevideo, si imagináramos un sistema similar? En primer lugar, tendríamos una troncal subterránea por la calle Rincón y la Av. 18 de Julio, desde el Puerto de Montevideo hasta la Terminal de Tres Cruces. En Tres Cruces se bifurcarían dos ramales subterráneos (parcialmente), uno por la Av. 8 de Octubre hasta Punta de Rieles y otro por Av. Italia hasta el Aeropuerto. A este sistema básico se le agregaría luego otro ramal subterráneo por Av. del Libertador y Agraciada hasta el Paso Molino y finalmente un circuito de tranvías de enlace por el Barrio Sur, Punta Carretas y Pocitos, efectuando un cierre de mallas con la red subterránea.

Luego se incorporaría el tantas veces reclamado Tren de la Costa (a modo de S-Bahn alemán) que transportaría los pasajeros desde la Ciudad de la Costa por la Av. Giannattasio, puesto que el ordenamiento territorial de esta ciudad, como “ciudad lineal”, favorece ampliamente este medio de transporte masivo y ágil.

Por último, las compañías de ómnibus hoy existentes, asociadas al sistema, completarían la red con vehículos de menores dimensiones, favoreciendo aún más la penetración a los diversos barrios de la capital, evitando las aglomeraciones en el centro de la ciudad y las consecuentes contaminaciones ambientales.

Para hacer que este sueño sea realidad es necesario empezar alguna vez a estudiar seriamente el problema del transporte urbano. Los avances tecnológicos actuales nos permitirían aprovechar las ventajas de muchos años de experiencia europeos, en particular la aplicación de modernos métodos constructivos, la construcción de trenes y tranvías más livianos y más ágiles, el desarrollo de los controles y automatismos electrónicos e informáticos, etc.

Debemos también descartar el manido argumento de que el subsuelo rocoso de Montevideo (que lo es pero no tanto) no permite construir un subterráneo. Hoy, a las modernas tuneladoras no hay terreno que se les resista. Puedo dar fe de ello, pues fui invitado en el año 2001 a presenciar, desde el comando de una estas fabulosas máquinas, los trabajos de excavación con motivo de la ampliación de la línea 8 del Metro de Madrid, en el tramo Mar de Cristal – Nuevos Ministerios.

Por supuesto que el planteamiento no supone construir toda la red de una vez, pero algún día hay que empezar. Montevideo y los montevideanos se lo merecen.

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