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¿Qué aprendimos?

Gustavo Toledo | Maldonado

@| \”Cuarenta años nos separan del golpe de Estado de 1973. Cuarenta años de historias maniqueas, de mentiras oficiales y verdades hemipléjicas, de lobos disfrazados de corderos, de pactos no tan secretos, de familias quebradas y de reclamos de justicia con olor a venganza.

Si el tiempo se midiera en relación con nuestra capacidad de aprendizaje, tengo la sensación de que en estos años no aprendimos demasiado.

No aprendimos que la vida puede valer poco o quizás nada, pero nada vale una vida.

No aprendimos que secuestrar, torturar, asesinar y desaparecer personas, no importa a qué partido, organización o colectivo pertenezcan, es siempre un crimen horrendo y repudiable.

No aprendimos que la defensa de los derechos humanos no es patrimonio de  algunos sino deber de todos.

No aprendimos a buscar la verdad en los hechos sino a aceptar como ciertos relatos parciales, engañosos, y en ocasiones abiertamente mentirosos.

No aprendimos que muchos de los que ahora dicen haber defendido la democracia fueron los primeros en tomar las armas contra ella, y quienes voltearon las instituciones con el pretexto de querer salvarlas, fueron quienes terminaron destruyéndolas.

No aprendimos a valorar el coraje de quienes realmente se jugaron la camiseta en su momento, defendiendo la democracia aún a riesgo de sus propias vidas y la seguridad de sus seres queridos.

No aprendimos que la democracia no se pierde de golpe sino a los golpes, a veces casi sin darnos cuenta, acostumbrándonos a desconfiar del otro, viéndolo como enemigo, creyéndonos dueños de la verdad, descartando la posibilidad del diálogo. No aprendimos que las leyes son para todos, que los pronunciamientos populares son sagrados y que los fallos de la Justicia pueden gustarnos o no, pero deben ser respetados a rajatabla.

No, no aprendimos demasiado, y eso me preocupa. Me preocupa que podamos tropezarnos con las piedras que quedaron esparcidas en el camino de las nuevas     generaciones.

Cuarenta años parece mucho tiempo, pero no lo es.

Cuarenta años separaban a los uruguayos de 1973 del golpe de Estado de 1933.  Sí, apenas cuarenta años, y ya ven lo que pasó\”.

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