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Relaciones exteriores. Un nuevo Mercosur

Fernando Queijo | Montevideo

@| \”Mucho se viene hablando y discutiendo sobre la maniobra pergeñada en Mendoza en el secreto de una reunión a puertas cerradas de los tres presidentes asistentes y a través de la cual se incorporó a Venezuela como socio pleno del Mercosur. Obviamente eso de diferir la fecha hasta el 31 de julio es simplemente un modesto disfraz a una cosa ya instituida.

La unión de países se ha convertido en una alianza de presidentes, que en lugar de obrar como representantes de sus naciones, obran en representación de grupos e ideas políticas que pretenden perpetuar en el poder.

Irritados o heridos por la caída del grupo político representado por Lugo, deciden hacer a un lado a la República del Paraguay, en una actitud que parece violatoria de todos los tratados de constitución de la asociación. Porque cae el hombre que goza de sus simpatías, o que es cómplice de sus artilugios, se desecha a la nación.

Independientemente de las dudas o interrogantes que pueda plantear la destitución de Lugo, debemos reconocer que ella se ajusta a los términos constitucionales y legales del Paraguay, por lo que, aunque es legítimo manifestar disconformidades, mucho más legítimo es el inexcusable deber de reconocer al nuevo gobierno en funciones.

Es absolutamente ilegítimo desconocer a la nación que fue socia fundadora del conjunto de países. E insisto en los términos `nación` y `país`, algo muy alejado del término `personas`, máxime cuando esas personas tratan de exhibirse ostensiblemente como dueños de la verdad de sus gobernados, a quienes no consultan ni rinden cuentas.

El trío de la Nueva Triple Alianza Mendocina (creo que el nombre puede encajar a la medida), no conforme con lo hecho en contra de Paraguay, aprovecha la oportunidad para incorporar al bloque, entrando subrepticiamente por la puerta de atrás, al señor Hugo Chávez. Y recalco exactamente: al señor Hugo Chávez y no a Venezuela, a quien este buen hombre se dio el lujo de hasta cambiarle el nombre.

Creo que los tres articuladores de este despropósito ni siquiera tienen idea de a quién están asociando al bloque, y si la tienen, son entonces mucho más hipócritas de lo que podría llegar a imaginar.

Entra en el Mercosur un militar golpista, que a lo largo de los años ha convertido a la nación caribeña en una especie de juguete para ser moldeado a su antojo, avasallando y destruyendo metódicamente todo conato de oposición.

Sus compañeros políticos y de armas de las épocas de su tentativa de golpe en el `92 y de sus primeros años de presidencia después del `99 han sido destruidos y apartados en la medida en que iban creciendo políticamente, a fin de nunca ensombrecer la figura magnífica de quien parece considerarse el segundo Simón Bolívar de las Américas.

Con la prédica de un `Socialismo del siglo XXI`, Chávez intenta aglutinar a los países de Latinoamérica en un conglomerado sólido capaz de presentar un enfrentamiento a los EE.UU., y de ser posible sojuzgarlo y destruirlo. Me hace recordar, en cierta forma a la Europa de la década del 30, cuando Hitler inició una operación bastante similar al amparo del `nacional socialismo`, y que acabó en lo que acabó, para oprobio de toda la humanidad.

Los medios de comunicación son dominados y controlados a su conveniencia, sus militares van viajando por varios países diseminando sus ideas de patria socialista, su canciller se reúne en secreto con militares paraguayos para incitarlos a rebelarse contra la destitución de Lugo…

Tenemos por delante un nuevo Mercosur, del que sería muy bueno que nos apartáramos voluntariamente para no vernos sumergidos en un mar de constantes intrigas y corrupción, que ya se van viendo alrededor\”.

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