Contacto via Email [email protected]
Contacto Telefonico 2908 0911
Contacto via correo Plaza de Cagancha 1162

Solicitud a la RAE. La tarea debe ser educar

J. Javier García | Montevideo

@| \”Tuve que releerlo. Creí haber entendido mal. Pero no, ahí estaba, en firmes y claros caracteres. Agriamente sincera me sonó la frontal declaración: ´…negros del Uruguay: esta campaña no la hacemos por ustedes, sino por nosotros, porque queremos que nuestros hijos vivan en un Uruguay mejor´. Cuando terminé de leer la totalidad de la propuesta y mis escasas neuronas lograron acomodarse de la sacudida, entendí que, en el marco de esa manera de pensar, el insólito pedido a la RAE tiene sentido.

Toda mi vida creí (ya comienzo a dudarlo: también soy permeable a la masificación), sin duda influido por mis retrógrados progenitores, que el trabajo, además de necesario y dignificante, era una fuente de salud y alegría, y que quien practicaba a conciencia y aún en demasía ese bien común, era un virtuoso. Para mis padres y yo, la frase ´trabajar como un negro´ no tenía más connotación que ser muy trabajador. Y nada más.

Hoy, que la holgazanería y el consumismo insensato son fomentados desde ámbitos impensables en el pasado, celebrados desde todos los puntos cardinales y divulgados por cuanto medio de comunicación se ha inventado, no debe extrañarnos que ´trabajar en demasía´ tenga, por sí misma, una connotación negativa. De ahí que ´trabajás como un negro´ equivalga a explotación de un ser inferior, bien diferente al significado en mis años de formación.

Creo que hace muchísimo que dicha frase perdió su implicancia insultante, si alguna vez la tuvo. A mí y a miles como yo, que nos alzamos del suelo tirando de nuestro propio pellejo, no nos resulta peyorativa esa denominación.

Antes bien: si nuestros iguales, nuestros compatriotas negros, hallan lesiva esa denominación, con mayor razón debieran dejarla en pleno Diccionario de la Real Academia Española, como testimonio de discriminación secular, para perenne y vergonzoso recuerdo de su martirologio en manos de nosotros, los antiguos blancos esclavistas, ya que los negros no tienen nada de qué avergonzarse, y sí nosotros del comportamiento de nuestros mayores.

Los blancos, bien o mal, vinimos voluntariamente. Los negros no pidieron ser raptados de su tierra, como no pidieron nuestros indígenas que los desalojaran o usaran como carne de cañón. Si yo fuese negro y de verdad creyese que ese aserto tiene una rémora esclavista y racista, exigiría que la dejaran por siempre, como baldón recordatorio de la infamia. Como una cruel antigüalla.

¿Por qué, de paso, no pedimos que se borren otras denominaciones, como, por ejemplo, negro bozal, grilletes o yugo, barco negrero, negrito de los mandados, del Pastoreo o del General? O, yendo un poco más lejos, pidamos borrar de toda la iconografía nacional (por sumisa) la entrañable imagen amistosa y servicial del negro y viejo Ansina, de pie ante otro viejo, blanco sentado, más joven que él, único oriental que lo acompañó hasta en el último suspiro? O eliminemos la estatua del negro mal llamado Aguador, en las cercanías del Zoo, ¡si también evoca claras connotaciones esclavistas-racistas! Si lo logramos será como borrar las huellas de los asesinos, como taparles la boca, asfixiándolos de nuevo, a los abuelos que nunca, en América, tuvieron voz.

Los seres humanos somos muy complejos. Probablemente si la decisión de borrar esos vocablos fuese de la Real Academia se alzarían voces airadas contra quienes ´quieren borrar las huellas de los asesinos´ Y tendrían razón. Muchísima más razón que ahora.

El remedio no está en prohibir, si no en la ya existente pero depreciada, herramienta del futuro: educar. Solamente educar.\”

Compartir Solicitud a la RAE. La tarea debe ser educar

Comentarios :