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Triste postal

Eduardo Nakle Buschiazzo | Montevideo

@| \”Soy médico cirujano, renunciante en el último conflicto. Realizaré algunas consideraciones:

La SAQ solo solicitó que se cumpliera lo acordado en el año 2008. Esto no fue una lucha por aumento salarial de ningún tipo. Este acuerdo lo firmó ASSE, SMU, FEMI y la SAQ. Y el mismo no se respetó.

Antes de la drástica medida de renuncia los delegados gremiales de la SAQ se reunieron varias veces con autoridades de ASSE y el gobierno, los que conocían la posible medida de renuncia con más de dos meses de antelación.

El gobierno, en lugar de negociar, no sólo no escuchó sino que habló con otro gremio desconociendo a la SAQ como entidad gremial, a la cual no realizó ninguna propuesta hasta que se instaló el conflicto de pleno.

La renuncia era la única forma de hacernos escuchar, los cirujanos de guardia no podemos hacer paro o huelga, dada la entidad de nuestro trabajo.

Al SMU les digo que en todos los años que llevo en el sindicato (desde 1996), nunca había visto tan triste manejo de una situación tan importante y delicada, en donde la primera medida de su presidente y ejecutivo fue indicar que no estaban de acuerdo con la medida realizada por los cirujanos y en lugar de reclamar que se cumpliera un acuerdo firmado por el mismo SMU en el 2008, actuó como un vocero del Poder Ejecutivo; nunca se llamó ni se pidió una asamblea general para evaluar el conflicto y escuchar a todos los médicos, los cuales en la red médica y en el cara a cara expresaban una opinión muy diferente al ejecutivo del SMU.

Qué diferente hubiera sido este conflicto (o quizás nunca hubiera existido) si en lugar de manifestarse en contra de una medida adoptada por más de 90 colegas dispuestos a perder sus cargos de trabajo, el SMU y la FEMI hubieran exigido que se cumpliera un acuerdo por ellos mismos firmado en 2008.

Frente a tal indignación la mayoría se pronuncia a favor de dejar de pertenecer al SMU o borrarse como se dice vulgarmente.

Yo les digo: \”No colegas, todo lo contrario, a integrarse más y luchar por nuestros derechos, en el próximo conflicto exigir que se escuche nuestra voz y se realice por lo menos y nada menos que una asamblea\”.

A mis colegas cirujanos y sobre todo a los más jóvenes les digo: en la vida siempre se aprende, vivir es aprender. Que cometimos errores durante el conflicto, sin duda. Pero conozco perfectamente lo que amamos nuestra profesión, el sacrificio que realizamos por la misma y la pasión con que la cumplimos, de otra forma sin duda no seríamos cirujanos. Que muchos pensamos en irnos del país, desvincularnos de ASSE.

Yo les pido con el corazón y con la mente que no, que no y que no. Hay que volver a ocupar nuestros puestos de trabajo y luchar desde los mismos para mejorar nuestra calidad de vida, nuestras condiciones de trabajo, porque esto no es solo nuestro derecho sino nuestra obligación para con nosotros mismos, nuestras familias y sobre todo para con la salud del pueblo uruguayo. Porque médicos infelices, en paupérrimas condiciones de trabajo, no pueden realizar una buena atención o por lo menos a la que todos tenemos derecho.

Si bien es verdad que un traidor puede más que mil valientes, que estos no lo olviden fácilmente y no es menos verdad que unidos, pero unidos en serio, jamás seremos vencidos. A levantar la cabeza con la misma dignidad de siempre y a luchar por nuestros derechos.

A las autoridades del gobierno les digo:

Al Presidente que nos llamó mercaderes del dolor, que no lo somos; que somos médicos cirujanos y que en este conflicto nadie sufrió consecuencias serias porque todos los pacientes que debían ser operados se operaron. ¿Y quién los operó a todos? ¿El Dr. Vega? (por suerte no). ¿Usted señor Presidente? No, los operaron los cirujanos siendo que muchos de ellos estaban en conflicto o habían renunciado.

Al que poco parece importarle la salud de la gente es al gobierno o por lo menos a sus negociadores que podían haber evitado el conflicto con simplemente abrir una mesa de diálogo con la SAQ, la cual sólo se logró en pleno conflicto dado que según el secretario de la Presidencia con la SAQ no se negocia.

Le pido señor Presidente, que por favor no abandone sus convicciones cortando por el lado más fino promoviendo el odio y el resentimiento público para con sus médicos y cirujanos, con las consecuencias nefastas que esto implica para la salud del pueblo uruguayo y que usted conoce.

Al ministro de Salud Pública le digo que el Uruguay es un Estado democrático, por lo menos eso creo, que a los ponchazos no se puede resolver un conflicto, que nunca nos olvidaremos de sus palabras y amenazas de mandar colegas presos por reclamar que se cumpla un acuerdo de más de 4 años, con quitarnos el título, con no dejarnos ejercer, con no permitirnos presentar a concursos públicos.

Todo esto en un país democrático, ideas que violan los derechos que nuestra Constitución proteje.

Renuncie señor ministro, no merece ser ministro de Salud Pública de mi país.

Nunca vi al ministro de Trabajo ocupar el lugar que ocupó en este conflicto.

Nunca se dedicó a mediar, como lo hizo en todos los demás conflictos, que algunos de ellos si los estudiamos a fondo deben haber causado más daño a la salud del pueblo que éste.

Solamente profirió amenazas y amenazas, que ya no voy a repetir. Renuncie señor ministro.

A la Secretaría de la Presidencia lo mismo, amenazas y más amenazas.

Qué poquito, qué poca autocrítica, qué poco le importan a algunas personas los valores democráticos. Qué despotismo y autoritarismo, qué demagogia barata. Unidos, unidos, jamás seremos vencidos\”.

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