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Un hijo adicto

Beatriz Espósito | Montevideo
@| \”Con dolor, relato lo que viví en estos últimos días, y vivo desde hace muchos años. Mi hijo (adicto, y con trastornos mentales) saca mi auto del garaje. Esa noche la Intendencia lo multa en tres oportunidades con diferencia de 2 minutos cada multa. Luego le hacen un acta de alcoholemia que dio 2,32. Además de alcohol, había ingerido medicación y fumado marihuana. Estaba en un estado de intoxicación tan importante que fue internado horas después de este acontecimiento en el Sanatorio Etchepare.
Luego del acta de alcoholemia, le permiten seguir conduciendo. Indignada por la situación, y creyendo que había una ley que no permitía conducir bajo el efecto del alcohol (constatado), me informan en la IMM que según ellos interpretan, luego que se aplica la multa es responsabilidad del conductor conducir o no, cosa que es imposible y absurda. ¡Pretender ese tipo de responsabilidad en un persona que está en ese estado!
O sea, ¿para qué sirven las actas de alcoholemia si el individuo sigue conduciendo?
Van a medir en un futuro cercano el nivel de marihuana, ¿para qué? ¿Por qué informan a la población de algo que aún no está resuelto? ¿O está resuelto?
Solamente las personas que tenemos el problema de un familiar que padece de estas enfermedades, sabemos las carencias que hay en este país para poder \’rehabilitarlo\’, solamente las que padecemos el dolor de estar viendo día a día agonizar a nuestros hijos, podemos sentir que nadie nos protege.
Ni siquiera podemos internarlos compulsivamente para un tratamiento. No tenemos centros de rehabilitación en serio para patologías duales, ni pagando las mensualidades ridículas que cobran algunos lugares.
Ninguna persona que no lo viva en carne propia podrá sentir este dolor tan profundo que paraliza, nos hace sentir impotentes y también enfermamos con ellos. Nuestros hijos padecen algo que no eligieron.
Hoy en este país hay muchas familias sufriendo por esta enfermedad y las autoridades no aportan a la educación y a la información -lo único que puede salvar a esta sociedad-, para que todos tengamos el derecho a elegir y no ser rehenes de un sistema tan injusto como el que vivimos.
Pero en vez de apostar a algo tan evidente, pierden tiempo legalizando otra sustancia psicoactiva \’la marihuana\’ haciendo apología de la misma, porque no informan a la población que la marihuana, psicotiza, quita motivación, intereses, sentido de vida, es adictiva, alucinógena, etc.
Pero actuando como hasta ahora, nuestros nietos están creciendo creyendo que fumar un porro es \’normal\’, quizás para muchos no signifique tanto, pero seguro que a algunos con predisposición a la adicción y a tener trastornos mentales, no salgan nunca de este infierno que es la droga y terminen con una enfermedad mental grave. No creo que sea este el camino, el de no informar la verdad a una sociedad que ya carece tanto de información y educación.
Es increíble tanta incoherencia, pero esta es la realidad.
Luego de una crisis viene la internación en un psiquiátrico. Y luego vendría una vivienda, lo que se denomina comúnmente en las sociedades desarrolladas, vivienda medio camino. Algo intermedio entre el psiquiátrico y la reinserción social. También carecemos de ello. Existen algunos   lugares donde las mensualidades son absurdas para los ingresos que percibimos, porque este tipo de patologías se da en todas las clases sociales. Pero ni siquiera con dinero se puede acceder a una vida digna para nuestros familiares enfermos porque estas casas no están preparadas.
Claro, estos lugares son privados, no se puede hablar de lo que no existe, lo público.
En nuestro país hay miles de adictos y 1 de cada 4 personas (y familias) adolece de alguna enfermedad mental a lo largo de su vida. Sería muy importante tomar conciencia del problema. Integrarlos a la sociedad, y solidarizarse con tanta gente que sufre y está totalmente estigmatizada y discriminada por el sistema tan absurdo e indiferente que vivimos en este país\”.

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