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Una trampa mortal

M.F. | Cerro Largo

@| El fin de semana nuestra Ruta 7 fue noticia. De las cuatro desgraciadas muertes ocurridas durante el fin de semana en rutas nacionales, dos ocurrieron en la Ruta 7. Y querido lector, esto no es pura casualidad. Es un reflejo directo del lamentable estado de abandono en que se encuentra esta ruta.

Todo lo que yo les pueda contar es poco respecto de la realidad. Hace casi 30 años que me toca circular por ella en forma bastante regular y nunca (y es nunca) vi realizar alguna obra en serio de Tala al norte.

Esta carretera corre acompañando el trazado de la vía del tren, cruzando la misma en reiteradas ocasiones, lo cual implica dos giros sucesivos de 45 grados. Imaginen el peligro para el conductor que no conoce la ruta y a las velocidades en que hoy día los autos se desplazan (no es necesario ir demasiado rápido para despistar, volcar, etc.). Hemos presenciado en reiteradas ocasiones grandes camiones con zorra que vienen cargados con rolos de madera, volcados en alguna de estas curvas asesinas. Es cierto que la cartelería las anuncia, pero en la noche, o si por distracción no se lee, pasan a ser estadística.

Hablando de señalización, la pintura que marca la línea central y los límites laterales (tan útil en las mañanas de niebla) brilla por su ausencia, o es muy tenue, ya que evidentemente debe ser la original de cuando se construyó, ¡quién sabe hace cuántos años!

Pero lo peor señores son los pozos. Perdón, pozos no, ¡cráteres! Existen a lo largo de todo su recorrido pero hay tramos en los cuales ya es imposible transitar (por ejemplo, entre Valentines y Tupambaé). Son agujeros grandes formados en el pavimento, por lo cual tienen su borde duro. Imagínense ir rebotando de uno a otro y al mismo tiempo ir maniobrando para ver si es posible zafar alguno. Cada vez que caemos en uno de ellos esperamos escuchar una cubierta que revienta, o sentir el daño que significa esto para lo que es la amortiguación del vehículo (se afloja toooodo, hasta los dientes). Pero lo más angustiante es el peligro latente de encontrarse con otro vehículo de frente que viene haciendo los mismos malabares. Imagínense tratar de rebasar los camiones (con zorra) que generalmente andan de a grupos, por una carretera angostita, llena de pozos y con el chofer del camión que va concentrado en tratar de mantener el camión al centro y zafando de los peores cráteres… Es algo solo para experimentados.

Respecto a unos de los fallecidos del fin de semana que cayó del puente sobre el arroyo Quebracho, les voy a describir la situación. Son dos los puentes que están en condiciones similares, uno sobre el arroyo Quebracho y el otro sobre el Sarandí. Fueron construidos en bajadas pronunciadas, con su ingreso y salida en curva y los mismos tienen solo una mano. Pero para empeorar las cosas, el ingreso y salida a los puentes tiene el pavimento destrozado. Simplemente una trampa mortal. Hay que reconocer que se empezó la reconstrucción sobre el Quebracho, esperemos que no siga demorando porque ya se cobró otra vida.

Solo pido a las nuevas autoridades que asuman en el M.T.O.P. que tengan a consideración esta ruta eternamente olvidada. Recuerdo cuando el Sr. Pintado anunció las obras a realizar en su período, no figuraba ni un tramo de la 7. Hay que tener en cuenta que se trata de una de la rutas que atraviesan el país de Norte a Sur y que por ella sale una cantidad muy importante de la producción nacional.

Los vecinos hasta pagaríamos con gusto un peaje si esto nos asegurara poder viajar con un mínimo de seguridad y hasta de dignidad.

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